EDU PSYCH LAB

Educación, Psicología & Ciencia


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Libros que marcaron un antes y un después en tu carrera

Libros que no nos han pertenecido pero que nos han hecho crecer, minuto tras minuto.

Libros que marcan un antes y un después en tu vida. Y algún día, vuelven a tí como por arte de magia.

“Cognitive Psycholgy” Robert J. Sternberg. Northampton Square, London

Eternamente agradecida Mat Sigue leyendo

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La dedicatoria que nunca olvidarás…

Han pasado muchos días desde la última vez que escribí en Un rincón para mi Diván“, sin embargo paradójicamente nunca he permanecido tanto tiempo acostada en mi propio diván. Durante este tiempo, pude compartir muchas ideas y proyectos con personas de otros países y diferentes “backgrounds” en una pequeña localidad llamada Tetovo, situada en Macedonia, cerca de Kosovo y Albania.  Este proyecto me alejó levemente de la realidad cotidiana, convirtiendo así mis vacaciones en uno de los periodos más productivos de lo que va de año. He vuelto a mi rincón, con un cuaderno repleto de ideas, planes, libros pendientes para leer, material que escribir y componer así como un sin fin de preguntas para las que desearía algún día hallar respuesta.large

Como en todos mis viajes, el monumento más valioso que he podido descubrir tiene esa luz y esa calidez tan única del ser humano. Esa esencia tan especial que probablemente nunca logremos olvidar. Sigue leyendo


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Confesiones de un Psicólogo, ¿Y si lo malo no fuese tan malo?

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Existe una clara duplicidad en mi, me siento a la vez psicólogo y naturalista; y me interesan de igual modo las enfermedades que las personas, o sus rarezas. Puede ser que sea un teórico y un dramaturgo a la vez, me arrastran de igual manera lo científico y lo romántico, y veo constantemente ambos aspectos en la condición humana, y también en esa condición humana quintaesencial de la enfermedad… los animales contraen enfermedades pero sólo el hombre cae radicalmente enfermo.

Oliver Sacks [El hombre que confundió a su mujer con un sombrero]

Mi trabajo, mi vida, gira en torno a las personas que no están bien… pero ellos me hacen pensar en las cosas de un modo, que de otro modo quizás no haría. Esta gente me hace cavilar constantemente, y mis cavilaciones me llevan constantemente a esta gente, de modo en que en cada historia hay un trasiego continuo de una cosa a otra. Fue Hipócrates el que introdujo el concepto de  “enfermedad”, de forma que la enfermedad sigue su curso, desde sus principios pasando por el “clímax” y después el desenlace fatal o feliz. A mi, no me gusta el concepto de enfermedad, porque arranca la personalidad de mi gente, les roba el nombre y pasan a identificarse a si mismos como “Yo el enfermo, ¿No me reconoce?”. Pues no. Sigue leyendo


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“El darwinismo social: El absurdo de un buen pedigree”

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Todos hemos escuchado hablar del nazismo, del fascismo, el clasismo… el machismo, el racismo “la apartheid”… esos fenómenos sociales que han marcado la historia de la humanidad, en el sentido más peyorativo de la expresión.  Cuando trato este tema en tertulias improvisadas,  un tanto por ciento considerable de “personas de bien” asumen de manera inmediata la incomprensión de tales actos violentos e inhumanos; Me consta que muchas de estas expresiones son fruto de la rumiación intelectual y el contacto físico de la saliva y la celulosa, dedos por los que pasaron multitud de páginas de un sin fin de libros, huella irrefutable del conocimiento.  Sin embargo, me consta  también que muchos otros lo han adquirido mediante aprendizaje social, y es porque “ser nazi” no está de moda en 2013. Por ejemplo, la palabra “nazismo” provoca un rechazo inmediato y generalizado -. ¡Estaban todos locos! Sigue leyendo


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El Inconsciente colectivo: -. “Huye del rebaño”

St, James´s Park Tube Station, Broadway (London). Año 2005

Hora punta en Londres, medio día. Recuerdo un bullicio importante en la boca del metro, mucha gente, demasiada hasta para una rata urbana -. Pensaba para mí. Era la tercera vez que cogía el metro desde ese punto de la ciudad, lo suficiente para poder permitirme unos segundos de divagaciones y deparar en los pequeños encantos que una ciudad multicultural nos ofrece. Pronto caí en las redes de la distracción, – ¡Tiempo muerto! -. El sonido de la guitarra del chico Irlandés, el brillo de las pulseras de la mujer hindú, su magnífica falda de seda de colores, la ajana, otra vez la sonrisa del joven irlandés… el olor a noodles chinos con soja. Permanecía allí de pié, absorta en aquel fabuloso escaparate cuando percibí bajo mis pies  una pequeña oscilación que me informaba de la llegada inminente del metro, todo el mundo se lanzó hacia el tren. Miré de reojo el  enorme reloj que colgaba del techo, me sentí brevemente amenazada por la aguja que marcaba y media.  Decidí correr, no tenía prisa pero corrí para llegar a algún sitio, quien sabe dónde. Las puertas del tren se cerraron súbitamente anunciando el fin del tiempo muerto. Íbamos muy apretados, a penas conseguía separarme de la multitud para poder remover en mi pequeña mochila, hombro con hombro. No pasaron ni dos minutos hasta que comenzó a extenderse un fuerte murmullo; resultaba molesto… Pronto localicé el origen de tal controversia. Dos jóvenes árabes habían entrado en el mismo vagón. Tardé unos segundos en someterlos al escrutinio de mi mirada, vestían una túnica blanca con una chaqueta negra que les cubría hasta la rodilla y una bufanda del mismo color que solo permitía ver la nariz y los ojos. Ambos llevaban una mochila de tamaño medio, uno de ellos sostenía un teléfono en la mano, con auriculares. Seguí con la mirada el cable de los auriculares, lo que me llevó rápidamente a sus ojos. Permanecí un buen rato mirando los ojos de aquel joven, eran negros y profundos, con pestañas largas y densas. No atisbé rastro alguno de maldad en aquella expresión, es más apreciaba su cadencia. El murmuro siguió “in crescendo” mientras él seguía sosteniéndome la mirada. La gente comenzó a removerse ante el detenimiento de la velocidad del tren, era la próxima parada. Recuerdo que durante aquellos segundos miré a mi alrededor y percibí la urgencia que todos tenían por huir de aquel vagón. Se contagiaba a la velocidad de la luz.  Eran cuestión de segundos, volví a mirar al joven, esta vez desafiante. Recordé el ritmo de la canción del irlandés, mis padres, mi hogar… eran lapsus de imágenes que viajaban a toda velocidad por mi mente. -. Cuando volví a parpadear, el joven árabe había retirado la bufanda dejando al descubierto los labios, una tímida sonrisa bajo la sombra de una perilla dibujada con esmero. Tenía calor, el bullicio de la gente aturdía mis pensamientos, comencé a sentir miedo sin saber de dónde venía -. Si hace tanto  calor ¿Por qué lleva una bufanda? Me pregunté, inventándome una congruencia absurda a lo que iba hacer.  Extendí la mano y pulsé el botón rojo de la puerta. Salí huyendo, igual que la masa.   Sigue leyendo


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Mi Diátriba-Socrática con Platón

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Uno no se despierta una mañana pensando sin más en Aristóteles, en mi caso como mucho sueño con Estargia fabulando sobre las aventuras de mis próximas vacaciones en temporada estival.  Mientras la alarma del despertador suena, la cafetera vierte el café por toda la cocina, el agua fría de la ducha nos sorprende… y nuestra mente procesa todas las cosas que quedaron pendientes del ayer, dudo mucho que nos acordemos de Aristóteles. Llevamos puesto el piloto automático, corremos para llegar a tiempo a la cita que tenemos con los compromisos rutinarios, quehaceres… esas citas particulares de nuestra vida. Cita a cita, vamos construyendo la historia de nuestra existencia, conforme a nuestra agenda personal.  ¡Qué gran realidad! Sigue leyendo


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EL PSICÓLOGO DEPORTIVO I: “ Mens Sana in Corpore Sano”

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El deporte en general, representa una de las actividades humanas con más protagonismo social de todos los tiempos.  Ya en el 1200 a.C, en la Antigua Grecia se exaltaba la importancia del deporte en sus labores cotidianas. Para ellos la “corporalidad” era importante, una buena condición física (musculatura, resistencia,  elasticidad) mantenida a través del esfuerzo y largos periodos de entrenamiento, que les conducía a la consecución de una buena salud o estado mental.

Describieron así, un vínculo indestructible entre Cuerpo y Alma fomentando la práctica deportiva a través del “refuerzo moral”. Los ganadores eran premiados con coronas de laurel y estatuas creadas en su honor.

Es precisamente este vínculo entre “Cuerpo y Alma” el primer tema de conversación que como terapeuta mantengo con un deportista.

A lo largo de los tiempos y civilizaciones, la concepción del deporte ha ido cambiando paulatinamente. En la actualidad,  los medios de comunicación son los encargados de mantener ese Refuerzo Social y Moral. Independientemente del país del que se trate, los medios de comunicación dedican un tiempo significativo a las noticias relacionadas con el deporte y la competición deportiva. La gran mayoría de las personas, en cualquier país o cultura  prestan atención a éstas noticias, practican algún deporte, tienen ídolos deportistas, emplean su tiempo conversando sobre la práctica o el rendimiento… Estamos ante un gigantesco fenómeno social.

Desde la Sociología o la Psicología podemos analizar la importancia del deporte, a través de un fenómeno de “cohesión social” y análisis de comportamiento de las masas.  Estos factores son los que dotan de un “gran poder” al deporte para conseguir resultados magníficos a nivel social, como por ejemplo la integración entre diferentes culturas o razas y sin duda a nivel individual, en la superación de diferentes problemas psicológicos así como la mejora de la calidad de vida. 

Pero, el Psicólogo deportivo o Coach deportivo trabaja en una dimensión distinta; intervienen en los equipos deportivos o con el deportista de manera individual con la finalidad de mejorar y aumentar su rendimiento.

Un deportista No es un paciente, es un deportista que quiere aumentar su rendimiento o llegar a la alta competencia

 Nuestra trabajo se puede desarrollar  tanto con atletas, deportistas, equipos como también mediante el asesoramiento de entrenadores y profesionales de la educación física. Siempre nos encaminamos a la optimización de los recursos personales del deportista y a contribuír en el progreso de la calidad del manejo táctico y la comunicación. Es frecuente utilizar instrumentos de evaluación de la personalidad para indagar cuales son las variables mentales a potenciar, así como entrevistas individuales y sesiones en grupo.  Como expertos en conducta trabajamos con técnicas de entrenamiento de habilidades mentales, tales como la concentración, manejo de estrés, manejo de ansiedad, miedos… El eje de intervención trabaja fundamentalmente con la concentración, atención, motivación, auto-confianza y comunicación.

El Psicólogo deportivo también se ocupa del bienestar psicológico del deportista, fuera de la cancha o de la pista.

El primer paso es comprender la herencia que nos dejaron los griegos:

                                      “Mens sana in corpore sano”