EDU PSYCH LAB

Educación, Psicología & Ciencia

La sinestesia desde adentro

Deja un comentario

Para todas aquellas personas que sienten curiosidad sobre cómo se siente una persona con sinestesia, os traigo hoy un relato de vivencias. 

3

“Estoy muy contenta porque azul viene a verme. Es azul celeste y cuando se acerca todo me parece bonito. Creo que azul será mi mejor amigo. Espiral azul” – 12 años de edad.

Hace unos días salí del armario sinestético y en un grupo de trabajo compuesto por diferentes profesionales confesé que padecía de sinestesia. Escribo padecer pero he de confesar que yo nunca la he padecido, ya que ha formado parte de mí como una característica personal más. Una especie de cuota extra de sensibilidad perceptual que mi madre, de forma muy cariñosa durante toda mi vida denominó creatividad e imaginación y que etiquetó como algo “bonito y especial”. Durante mi carrera en la facultad de psicología, me presté voluntaria para un test que implicaba la sucesión de imágenes, asociación de palabras y registro psicofisiológico. Era el año 2008 y en aquel entonces yo ya había aprendido a vivir con mi condición. Cuando tenía que relacionar un número, yo evocaba su correspondiente tono y lo utilizaba como una estrategia o un añadido  de color que me resultaba muy agradable. Recuerdo que aquella joven en prácticas que seguramente hoy será una profesora de la facultad me miró unas cuantas veces extrañada. No obstante, no quise compartir aquella rareza con nadie. Posteriormente en el año 2012 encontré un joven artista en Mánchester que me confió estas mismas sensaciones. En aquel entonces mi curiosidad por la neurociencia ya se había despertado en mí y sabía que aquella condición tenía un nombre y que algunas personas en el mundo, en casos muy raros, la padecían. Yo seguía sin querer padecer nada. Hace dos años, hablando con un neurocientífico que investiga en una unidad en Madrid, un señor mayor con dilatada experiencia, salió el tema: eres un caso de sinestesia. En otras palabras, tengo los cables cruzados, literalmente.

“No recuerdo el nombre de mi profesora en educación infantil, pero ella es tiza mezclada con el olor de algunas flores. Suena a música, una música que se parece a la melodía de los recuerdos de la dulzura de mi madre, dulce del que te sienta bien y te hace sentir felicidad. Círculos. Sentí lo mismo cuando hace dos años empecé a investigar en una escuela y me vi rodeada de niños. Esta vez yo desprendía ese olor y supe que había encontrado mi vocación” – 28 años de edad.

Desde muy pequeña sentía interés por la manera en la que los demás percibirían los colores y también el tacto. Se lo preguntaba a mis padres – ¿cómo sabes que mi verde es tu verde? Quizás yo tengo mi propio verde. Después juntaba la yema de los dedos y movía las manos, esa sensación era la de un plano recto entre las yemas – ¿será la misma en todos? Ahora hago ese movimiento con las manos cuando quiero concentrarme. Me relaja.
Los olores siempre han sido intensos. Recuerdo tener unos 8 años y que comía muy bien, muy variado, pero había una salsa de tomate que tenía ese tacto que no la soportaba. A día de hoy, cuando como en restaurantes y lo identifico, veo series de imágenes de mis padres con el plato de arroz a la cubana y cara de extrañeza. Me divierte mucho y sigo sin poder comerla.

The Spy Who Shagged Me

El enfado es calor en las orejas, y es de color rojo. Cuando eso ocurría llamaba al verde y el turquesa y enseguida experimentaba el cambio. Tranquilidad. El miedo es de color oscuro, cuando era muy pequeña y una película me daba miedo (Ete! Mi casa…) llamaba en mi imaginación “a los tranquilizadores”, me imaginaba aquel cuento y entonces conciliaba el sueño muy bien. Le decía a mis padres que me estaba contando un cuento, como una actividad lúdica más.

5

Los chasquidos del fuego y de la leña deshaciéndose en la chimenea son mis abuelos, marrón y amarillo. Y si cierro los ojos regreso a los años 90 y escucho los cuentos, huelo lo que mi abuela cocina desde el otro lado del muro y es un algo mullido. Mis padres están en muchas cosas, en la música y en los cuadros. Mi hermano siempre ha sido de color verde, aunque el se empeñaba en ser azul del Deportivo de la Coruña.

Había personas que tenían mucho ruido, aun hoy. Entonces sabía que aquello no me gustaba.

El zoom, desde la tierra al universo y desde un objeto a los átomos que lo forman fue otro de mis acertijos favoritos. Todavía aun hoy juego a ello sin darme cuenta. Es una espiral de colores graduados que nunca se termina. El concepto de infinito siempre me ha apasionado. Por eso las personas que más he querido son espirales, todas infinitas.

Podría seguir eternamente con casos similares. Así es la manera en la que codifiqué toda la información de mis recuerdos. La forma de mi memoria.

“Bebía el frio del azul que reflejaba las nubes en el agua” – 26 años.

4

La lectura siempre ha sido una de mis actividades favoritas, junto a la escritura. Allí los personajes siempre han ido cobrando vida y color; se han paseado por cada uno de los rincones de mi pensamiento desde mi infancia, con total libertad. Abrir un libro era y aun es, como abrir una caja de bombones. Los bombones no siempre son iguales, no siempre saben igual. Después está la música, el ritmo, los tonos graves y agudos de cada página. La habilidad de leer ha sido para mí uno de los regalos de la vida más increíbles.

La comprensión lectora y la estructura del texto también se organizaba por colores. Teníamos la introducción de un color más claro, el nudo del texto con un colorido más señalado y después el desenlace. Eso siempre ha sido así.

“El convexo se ríe y es verde y el cóncavo está triste y es azul. Sobre las ecuaciones de segundo grado” – 19 años.

Los números. Los números menores de 0 se localizan hacia la izquierda y son de colores graduados más claros, sin embargo si superan el 0 y están orientados hacia la derecha la graduación de color es más oscuro. Cuando realizaba una multiplicación o una suma, presumía que los números serían más grandes y por tanto tenían colores más intensos. Si tenía una resta o una división, entonces serían colores mucho más claros porque implicarían cantidades más pequeñas.

La resolución de problemas matemáticos. Al igual que un cuento, existe una introducción, un nudo y unas incógnitas. A veces mientras leía el problema de física hacia anotaciones en la parte inferior del papel “AmVerdRosRoj”. Esa era mi estrategia para saber la continuidad de las fórmulas que tenía que aplicar, por ejemplo si quería calcular la aceleración, entonces debería tener en cuenta la masa primero.

No obstante, necesitaba no estar estresada para llevar a cabo la ejecución del problema, si no mi mente parecía un cuadro de Jackson Pollock. Igual.

“Tocar el alma y el sentimiento, oler el dolor en los ojos” – 27 años.

Por lo general la comprensión de las emociones de los demás y la empatía han sido procesos por los que he mostrado un gran interés desde muy niña. Cuando tenía unos 10 años, me imaginaba que la la ansiedad (o lo que vulgarmente conocía como tener nervios) era una especie de bola esférica que se ponía encima del pecho. Recuerdo que hace unos dos años, en un museo de arte contemporáneo en Alemania vi un corazón encerrado en un cuadrado de cristal y entonces dije, – ¡eso es tristeza!

“Hundir los dedos en un saco de harina también es tranquilidad” – 28 años.

73

– ¿Recuerdan aquella escena de Amelie Poulan hundiendo los dedos en un saco de habas? Me encontré muy identificada. Me relaja, me produce placer, es una sensación que abre un espacio en mi mente y me permite jugar o pensar en mis problemas sin dramatizaciones.

La cerámica, amasar pan, hacer galletas, poner conchas en las macetas de mi jardín, deshacer el plátano para hacer “banana bread” o abrir un paquete de café con ese aroma y hundir una cuchara hasta el fondo. Es pura calma.

“Lo malo es percibir mucho cuando lo mejor sería pasar desapercibido y sin percibir” – 28 años.

Existen algunas molestias de esa manera tan característica de percibir. Por ejemplo, los pitidos agudos si duran más de 5 segundos me producen sensación de mareo, algo que muy pocas personas comprenden. Algunos audífonos emiten secuencias que me resultan muy molestas. La percepción de terremotos, en mi caso que he viajado bastante por el mundo, resulta incómodo. Las asociaciones E-R se hacen de forma muy rápida y se puede desarrollar rechazo a espacios o incluso olores sin que ello obedezca a la racionalidad.

En mi caso, nunca defenderé que la sensibilidad puede interpretarse como algo negativo. Yo no sería nada sin los libros que leo, los textos que escribo, las tardes que paso pintando junto a la ventana, mis galletas de domingo por la mañana, o la melodía de las emociones que escucho en las personas. Las estrategias que he utilizado desde niña no ha hecho más que alimentar mi deseo de ayudar a otras personas en el proceso de aprendizaje. El cerebro es maravilloso y es único en su estructura y funcionamiento en cada uno de nosotros. ¿Por que no conocerlo mejor y afinarlo lo mejor posible como si de un instrumento se tratase? 

Espero que tengáis un día repleto de color y mucha música 🙂

Gracias por leer

Sobre sinestesia y bases neurales de la sinestesia.

Anuncios

Autor: Lorena Álvarez

Licenciada en psicología por la universidad de Santiago de Compostela. Me especialicé con estudios de máster en psicología clínica y también organizacional. He trabajado siempre en campos relacionados con la psicología, tanto a nivel nacional como internacional. Mi especialidad es la psicología cognitiva, aplicada a contextos de educación y aprendizaje, área en la que continúo formándome. Actualmente trabajo como orientadora y colaboro en diferentes proyectos de desarrollo a nivel internacional. Mis aficiones son la escritura y arte, he colaborado en algunos proyectos de producción literaria así como artística. También me apasiona la ciencia, filosofía y la antropología. Mi pasión es el conocimiento de la conducta humana, viajar y descubrir nuevas culturas y formas de vida me ha permitido comprender la diversidad y los entresijos de la existencia. Me encanta trabajar con y para las personas, y eso es lo que mantiene motivada y entregada a las pequeñas cosas a las que dedico mi tiempo cada día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s