EDU PSYCH LAB

Educación, Psicología & Ciencia

Cuando un niño necesita un psicólogo

Deja un comentario

Buda decía que el nacimiento es uno de los sufrimientos inevitables de la existencia humana. Otto Rank, famoso psicoanalista afirmaba que el nacimiento es un acontecimiento traumático en la vida de todo ser humano. Los bebés pasan de un entorno seguro y cómodo a un mundo frío, hostil y ruidoso, lo cual genera cierta inestabilidad y ansiedad en la condición humana.Imagen

A mí, siempre he han gustado los bebés, los niños y las mujeres embarazadas. Me ha parecido una de las partes más bellas de la condición de “ser mujer”. La concepción desde un punto de vista biológico, me parece fascinante. El crecimiento humano a partir de un cigoto unicelular hasta convertirse en un bebé completamente formado. Muchas mujeres embarazadas no saben el acontecimiento excepcional que ocurre en sus cuerpos, cuando un cigoto unicelular durante los primeros 14 días comienza a emigrar a través de las trompas de Falopio, para llegar al útero y comenzar el proceso de división y diferenciación celular. Por desgracia, muchas mujeres desconocen también los riesgos que suponen ciertas conductas como fumar o el consumo de alcohol, exponerse a ciertas situaciones o incluso no alimentarse adecuadamente durante el embarazo.
La mayor parte de las mujeres hablamos sobre el dolor del parto. Lo cierto es que ocurren cosas maravillosas durante el alumbramiento. La frecuencia de respiración de la futura mamá se sincroniza a la perfección con la contracción rítmica de su cuerpo, produciendo hormonas muy semejantes a las que permiten a los atletas de alto rendimiento deportivo llegar a la meta. Transmiten esta fuerza a través del cordón umbilical a su bebé. Cuando el recién nacido toca por primera vez a sus padres, se crea un vínculo afectivo muy importante para el desarrollo del niño. A partir de aquí, podríamos escribir cientos de artículos relacionados con el desarrollo infantil (que me gustaría escribir algún día).
En 2007 comencé a trabajar como aprendiz en un Hospital infantil especializado en trastornos del desarrollo y niños con necesidades educativas especiales. Colaboré con este centro durante mucho tiempo. Todavía recuerdo la impresión cuando entré por primera vez en aquel edificio, el eco de las voces de los niños se mezclaba con las risas, el llanto y el juego. Supe que era un reto. Todavía recuerdo a Jonathan, un niño de 8 años con autismo cuando se acercó una mañana cualquiera y me dio un beso en el rostro, eran las diez de la mañana y yo estaba intentando ponerme la bata de rigor. Lo cierto es que recuerdo la cara de cada uno de los niños que estaban allí, fueron mis primeros. En 2012 me fui a Londres, y posteriormente a Manchester. Allí, en un pequeño pueblo en Hyde trabajé en un centro de educación infantil. Ginny, captó toda mi atención durante aquellos meses. Había sido la segunda en nacer, tras su hermana gemela. Ginny a sus dos años, tenía patrones de conducta incomprensibles para sus padres y educadores. Pasaba por estadios de calma, a ataques de ira, enfado, frustración, negación… aparentemente el desarrollo del lenguaje avanzaba mucho más lento que el resto de los niños, el patrón de conductas del sueño estaba alterado y tenía dificultad para mantener la atención. Sin embargo Ginny, estaba muy interesada en jugar con sus amigos y en dar y recibir cariño a todo ser viviente. Incluida yo.
Conseguí mejorar algunas áreas en la vida de aquella pequeña, la veía casi todos los días. Sin embargo, no pude solucionar el problema de Ginny. A los pocos meses tuve que regresar a España.
La psicología infantil es muy compleja. Requiere años de dedicación y de una aproximación multidisciplinar, intervención social, psicológica, médica y psicopedagógica. Es un reto.

Cuando dos personas deciden tener un niño, suelen depositar en él toda la esperanza y energía para que todo salga bien. A veces surgen dificultades en este proceso. Reconocer el problema y buscar ayuda a tiempo es fundamental.

En cuanto a los profesionales que investigan o tratamos de dedicarnos a esto, no sé si laboralmente estará altamente recompensado pero NADA puede compararse con la sonrisa de un niño y ver su progreso. Es mi reto.

Imagen

 

Anuncios

Autor: Lorena Álvarez

Psicóloga, activista, trotamundos y una apasionada por la ciencia y las letras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s